
Escribía Miguel Angel Aguilar el pasado martes en El País sobre la situación de Gallardón y de los políticos, y el titular es muy destacable: Yo, me, mi, . "El talento y el criterio generan recelo, y por eso el aspirante se ha granjeado el libelo de repudio".
Y no sólo en el ámbito político se cumple, también en el profesional y yo diría incluso que en el de las relaciones personales. ¿Por qué no son valorados el talento y el criterio? Nunca he coincidido con esa actitud. Sin embargo creo haber sido víctima de ese recelo en más de una ocasión y yo no soy nada especial. ¿Cómo no querer rodearnos de los mejores con los que sin duda creceremos?.
En lugar de eso predomina un manto de mediocridad nada exigente por otra parte que sirve de barrera a los cambios. Así no hay amenaza posible, todo sigue seguro.
¡qué situación tan triste!
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